En Madagascar, el agua no es solo un recurso natural; es el centro de tensiones sociales y económicas. Si bien la isla es rica en ríos, su población enfrenta grandes dificultades para acceder a ellos, tanto en las ciudades como en el campo.

La ira de las ciudades: El caso «Baba et Clémence».
En la capital, Antananarivo, los grifos suelen permanecer secos durante varias semanas. Esta situación ha generado una revuelta general, sobre todo entre los jóvenes de la "Generación Z". En redes sociales, han aparecido nombres como "Baba y Clémence", que simbolizan con humor e ironía a los responsables o víctimas de esta crisis. No es solo una broma: es un grito de auxilio. Estos jóvenes usan internet para denunciar la mala gestión de JIRAMA (la empresa nacional de agua y electricidad). Para ellos, la realidad es dura: en lugar de estudiar, tienen que levantarse a las 3 de la madrugada para hacer cola en las fuentes de agua con sus bidones amarillos.


La emergencia en el sur: Una lucha por la vida.
Mientras en las ciudades la gente se queja de la falta de agua corriente, en el sur (Androy, Anosy) la gente lucha para no morir de sed. Esta región sufre terribles sequías debido al cambio climático.
- · Falta de agua potable: Los manantiales son escasos y el agua disponible suele ser salada o no potable.
- Las soluciones: El estado intenta construir tuberías muy largas para transportar agua desde los ríos del norte hasta el árido sur. Pero esta obra lleva tiempo y, mientras tanto, los habitantes dependen de camiones cisterna costosos e insuficientes.

El plato de comida de los malgaches en peligro.
El arroz es el alimento básico en Madagascar. Sin agua, no hay arroz y, por lo tanto, no hay alimentos. La crisis hídrica afecta directamente a los agricultores de diversas maneras:
- Sequía: Sin lluvia, los arrozales se secan y las cosechas se pierden.
- Ciclones: Por el contrario, el exceso de agua a la vez destruye las presas y llena los campos de arena.
- Inseguridad alimentaria: Debido a estos problemas, Madagascar produce menos arroz y tiene que comprarlo en el extranjero, lo que encarece los precios para todas las familias.
La acción de la UdJ: Soluciones concretas para la población.
Frente a la impotencia de las grandes estructuras, nuestra congregación ha optado por la acción local centrándose en dos pilares esenciales:
- Rehabilitación y perforación de pozos. En las zonas rurales, el pozo suele ser la única fuente de agua. Al ayudar a las personas en el campo a cavar o asegurar pozos, contribuimos a reducir las enfermedades relacionadas con el agua contaminada, evitamos que mujeres y niños tengan que viajar largas distancias y les permitimos dedicarse a la escuela u otras actividades.
- Construcción de presas.
La presa es una herramienta indispensable para el cultivo del arroz, pero también una fuente de esfuerzo. Nuestra ayuda para resolver los problemas:
- En Madagascar, las presas artesanales suelen ser destruidas por ciclones. Al brindar asistencia técnica, garantizamos la sostenibilidad de las cosechas de arroz.
Durante la temporada de lluvias y ciclones, el agua ya no se convierte en un recurso, sino en un gran obstáculo para la vida cotidiana, especialmente en barrios como Besarety.

La difícil situación del transporte en Besarety y los barrios marginales.
Cuando las fuertes lluvias azotan Antananarivo, zonas como Besarety se convierten rápidamente en auténticas inundaciones urbanas. Esto paraliza todo el sistema de transporte tradicional e informal:
- Las carretas se paralizan: Para los comerciantes y transportistas, la carreta es esencial. Pero con la crecida del agua, las ruedas se hunden en el lodo o se ralentizan por el nivel del agua, lo que imposibilita el trabajo y resulta agotador para quienes la remolcan.
- Los "Taxistas" (Porteadores): Esta es una imagen típica y triste de las inundaciones. Cuando el agua sube, los hombres se ofrecen a cargar a la gente a la espalda o en pequeñas embarcaciones improvisadas para cruzar las calles inundadas. Es una solución de supervivencia, pero también una señal de la falta de infraestructura.


Parálisis económica: Si el carro se detiene, los productos ya no llegan al mercado. Si la gente ya no puede cruzar la calle, las tiendas cierran. El agua, en lugar de proporcionar sustento, termina paralizando los ingresos de los más pobres.
Calidad del agua: un peligro invisible en el grifo.
Incluso cuando JIRAMA logra distribuir agua, a menudo llega de color marrón o rojizo. Esta falta de higiene causa graves problemas de salud pública. Al abrir el grifo, el agua no es cristalina: es roja como la tierra. Esto es un verdadero problema en la vida cotidiana. Por ejemplo, al lavar la ropa, en lugar de lavarla, el agua la tiñe de rojo. Es desalentador ver nuestra ropa arruinada de esta manera.

“El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.” (Laudato Si’, n°30)
Comisión Internacional de Ecología Integral Madagascar,
marzo de 2026